Domina las fotografías de niños paso a paso

El proceso de fotografiar a un niño incluye muchas variables: la luz, la expresión, la composición, la posición del aparato, etc. La mezcla de estos “ingredientes” es la que crea la imagen final. ¿No sabes por dónde empezar? Por eso, queremos ayudarte y asesorarte sobre cómo fotografiar a los niños.

Si las partes no son buenas, el todo difícilmente será una gran foto. No debemos interpretar la escena de la imagen como un indiviso, sino como la suma de sus partes; y queremos capturar cada una de ellas de la mejor manera posible.

La luz al fotografiar a los niños

La luz no sólo es necesaria para poder ver los objetos. También determina en gran medida la alegría de la foto y de alguna manera, modela la escena.

Una cara iluminada por una ventana de perfil, será diferente a una iluminada por una ventana de frente. Cuando el cielo está nublado, las caras no tendrán sombras muy marcadas, mientras que en un día soleado, las caras presentarán más contrastes, debido a la presencia de sombras y luces.

Cuando estamos comenzando, es preferible fotografiar a los niños con el cielo nublado. La luz será muy suave (difusa) y no tendremos que preocuparnos de los grandes contrastes que a menudo acaban produciendo que las fotos salgan “quemadas”. La luz difusa es muy adecuada para fotografiar niños pequeños porque sintoniza con su suavidad.

Un efecto similar se produce en una zona sombreada (como un porche) en un día de sol. En este caso, es necesario asegurarse de que el fondo de la imagen también esté a la sombra. Las fotos en las que el niño está a la sombra, pero por detrás el fondo está iluminado, no suelen dar un buen resultado. El fondo llama más la atención que el propio niño.

Fotografiado en el verano poco después del mediodía, la única sombra era la de la caseta de madera.
Canon EOS 6D, Canon EF 35 mm f/1.4L USM, 1/320 s, f/ 2.8, ISO 100, focus 35 mm

Hay que aprender a percibir la luz y a experimentar gradualmente con diferentes tipos de luz natural. Debemos empezar con imágenes con el cielo nublado, para después ir jugando con fotografías tomadas en diferentes momentos del día y en distintas estaciones del año. Así nos daremos cuenta de que la luz no es siempre la misma.

Debemos sacar el máximo partido de la “luz buena” que nos proporciona la hora dorada, aunque, también debemos intentar tomar fotografías en condiciones de iluminación ideales. Así aprenderemos la diferencia entre la luz “buena” y la “mala”. Distinguiremos entre una foto con apariencia plana y otra cuyas sombras modelan las formas aportándole profundidad.

Fotografía tomada al anochecer, la luz forma finos contornos.
Canon EOS 6D, Canon EF 100 mm f/2.8 Macro USM, 1/125 s, f/3.2, ISO 200, focus 100 mm

El enfoque adecuado para tomar fotos de niños

No existe un consejo universal sobre cuál es el mejor focus para retratar a nuestros hijos. Cada fotógrafo tiene su estilo y en función de eso, elige el objetivo adecuado para la cámara.

¿Te gusta retratar a los niños en su entorno natural, te gusta acercarte lo más posible, te gusta que el espectador se sienta involucrado en la escena? Entonces te convendrá un objetivo para reportajes, por lo tanto, de unos 24-35 mm.

¿Te gusta fotografiar a una cierta distancia, conseguir imágenes con el fondo difuminado como si fueran un sueño en las que el niño se destaque como el elemento importante en la imagen? Entonces, deberás elegir un objetivo más luminoso y con un focus más largo, de 85 mm o más.

Debemos recordar que cuanto más cerca estemos del niño, más patente será la perspectiva: los objetos colocados cerca de la cámara parecen ser más grandes que los que están más lejos.

Gracias a que el enfoque era corto, fue posible capturar en la imagen: la máscara, el niño y el entorno.
Canon EOS 6D, Canon EF 35 mm f/1.4L USM, 1/640, f/3.5, ISO 200, focus 35 mm

La composición en las fotografías de niños

Si queremos que la foto destaque sobre la media, es necesario pensar en la composición. Colocar al niño en el centro no suele ser una buena opción.

Debemos evitar dos errores frecuentes de los principiantes, que podríamos denominar: “mucho espacio sobre la cabeza y poco espacio en los lados”. El primero es fácil de corregir recortando, segundo, no lo resolveremos tan fácilmente.

Cómo enfocar correctamente al fotografiar a los niños

Debemos olvidarnos de usar la selección automática del punto de enfoque, es mejor seleccionarlo nosotros mismos. Puede ser un punto central (utilice el “pulsar, recomponer y disparar”), o cualquier otro que nos convenga.

Debemos enfocar siempre apuntando a los ojos del niño. Si está ligeramente de perfil, de manera que sólo le vemos un ojo, es a ese al que tenemos que apuntar. Si queremos trabajar más rápido, podemos utilizar el Auto Focus (enfoque automático, cuyo interruptor suele estar en el objetivo) y probar el modo de enfoque One Shot (o AF-S, más adecuado para escenas estáticas) o el Servo (o AF-C, útil para tomar imágenes de objetos en movimiento).

Lo esencial es el contenido de la imagen

El propósito de este texto no es convencer a nadie sobre un procedimiento único y universal (en parte, porque no existe un procedimiento de este tipo), sino animaros a conocer vuestras cámaras lo mejor posible. Así como mostraros cómo aprovecharlas al máximo cuando hagáis fotos de niños.

Sin embargo, no debemos olvidarnos de que incluso los mejores conocimientos técnicos y habilidades, son incapaces de reemplazar el contenido de la foto. Tenemos que inspirarnos directamente en los niños para crear fotos sugestivas, que no sean un simple relleno del álbum familiar.

“Sólo” una fotografía de las vacaciones. Sin embargo, los demás espectadores podrán comprenderla.
Canon EOS 6D, Canon EF 35 mm f/1.4L USM, 1/800 s, f/2.8, ISO 100, focus 35 mm

Fb: Aprende a fotografiar a los niños y siéntete orgulloso/a de tus fotos cada vez que ojees el álbum familiar. Te mostramos cómo hacerlo.

Última actualización 3. mayo 2018

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Autor: Kristina Oveckova

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